Wednesday, April 18, 2012

Vida pública en las aceras


Comentario texto Jane Jacobs

Jane Jacobs es defensora de un tipo de vida urbana que garantice a las personas ciertas capacidades y elecciones. Entre los elementos que se habla en el texto como  esenciales en la vida en la ciudad destacaremos dos que parecen contradictorios y excluyentes: seguridad e intimidad.
Para la idea de intimidad, Jane jacobs habla del contacto, ya que dice que es justo el exceso de contacto de relación y cercanía el que impide la participación. El contacto concreto y elegido, no impuesto aumenta la participación social. El exceso de este contacto, no posibilita la vida pública y mucho menos la de intimidad.
Lo importante de la vida social y el espacio urbano es que es público y que permite hacer uso de ese espacio de una manera divertida y con un mínimo de contacto. Encuentros puntuales, intensos pero de los que luego uno se retira. No obliga a establecer un lazo con las personas, como por ejemplo pasa con la familia, en la calle nos podemos relajar de estos lazos, por eso la hace interesante. Esto hace que en la vida pública exista esa intimidad que acomoda la vida en la calle. Sin una vida continua e informal en la calles, no habría participación.
Pero Jane Jacobs se pregunta, ¿Por qué hay  esa mirada negativa sobre la vida en la calle? Aquí entra la idea de seguridad. El civismo o respeto mutuo y el sentimiento de comunidad no se generan entre la población a golpe de normativa; sino a través de la creación de espacios donde la gente pueda compartir su tiempo y sus pensamientos. Espacios donde aprender a mediar, a ceder, a reconocer a los demás en sus diferencias y necesidades.
 Jane Jacobs considera el comercio una pieza indispensable para que la gente se sienta segura en la calle. Un lugar puede ser  “amable” si existe una confianza, seguridad en ese lugar, que haya siempre un movimiento distinto, continuo e intergeneracional. Esto se convierte en peligroso para los niños cuando dejan de ocuparse, cuando el lugar se haya vacio. Un lugar público es bueno para la ciudadanía y la autonomía del niño. Si algo es bueno para los niños es bueno para todo el mundo.
Aún así esto no está del todo bien visto, y este modelo ha recibido algunas críticas por los siguientes motivos:
-          La calle es un peligro para el niño, por esto, se crean espacios para actividades en un lugar reservado. Por ejemplo, lugar para actividades extraescolares.
-          La seguridad en la calle para el niño es nula, por eso se crean parques para separar a los niños de la calle. Un ejemplo de ello sería los parques llanos, sin árboles, sin apenas bancos…
Dentro de la calle el niño aprende lo que es la vida social, no puede aprenderla mediante un discurso. Algunas personas tienen otros empleos, que no tienen nada que ver con ser cuidador de los niños, pero en las aceras animadas y diversificadas, pueden hacer de ellos supervisando los juegos informales de los niños y ayudando a la incorporación de los niños a la vida social, haciendo esto a la vez que se dedican a sus otros asuntos. Pero los arquitectos, no parecen darse cuenta de esto, no comprenden que son los adultos los que crían a los niños en sus juegos informales y no los espacios y las instalaciones, esto siempre pueden ser complementos pero no se les puede dar el primer plano.
En definitiva, como se habla en el texto, es en estos parques pensados solo para los niños donde se dan los mayores conflictos, ya que al no tener comercios y estar apartados, los adultos no se reúnen allí, ni hay movimiento de personas de todas las edades, lo que conlleva que estos parques se conviertan en algo peligroso para el niño y para todo el mundo.

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